Métodos de germinación
Si no usamos el
método adecuado las semillas no encuentran sus condiciones favorables. Es
decir, no todas las semillas pueden germinar en tarros y algunas no van muy
bien en platos:
Si
germinamos semillas mucilaginosas, como rúcala, lino, albahaca, berro y mostaza,
debemos utilizar un método que les permita estar extendidas, aireadas y
húmedas, condiciones que proporcionan los platos de germinación. Las semillas están sobre
una rejilla que les permite mantener la humedad (debajo de la rejilla hay agua)
y no se amontonan, porque están bien extendidas. Es la forma ideal para
germinar estas semillas, además del germinador eléctrico Easygreen. En este
germinador las semillas están extendidas sobre bandejas y crecen perfectamente
gracias a los riegos periódicos del germinador: riega y drena de forma
continuada todo el día, ofreciendo a las semillas las condiciones perfectas. No
obstante, estas semillas no se pueden germinar en los tarros de germinación, ya
que el mucílago que generan al mojarse hace que se queden «apegotadas» entre
ellas, de modo que se pudren.
Las
demás semillas, las
no mucilaginosas, germinan bien en todos los germinadores: tarros, platos,
germinador eléctrico. Los tarros son más prácticos que los platos para
estas semillas, ya que en el plato tenemos que extenderlas homogéneamente y
mantener la humedad con más cuidado, ya que al estar expuestas en toda la
superficie y no tener mucílago, se secan más fácilmente. Así que los
germinadores de tarro son ideales para semillas de alfalfa, brócoli, trébol, rábano, fenogreco, girasol, etc.


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